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¿Cuánto te cuesta de verdad lo que vendes?
Si compras el mismo producto a dos precios distintos, «lo que te costó» deja de ser un número. El costo promedio ponderado es la manera de que vuelva a serlo, y se saca con una división.
· 6 min de lectura
Compraste diez piezas a $200. Se vendieron dos. Volviste a comprar diez, pero el proveedor te las dejó a $300. Ahora tienes dieciocho piezas en el estante y la pregunta más simple del negocio ya no tiene respuesta simple: si vendes una hoy, ¿cuánto te costó?
Casi todo el mundo contesta $300, porque es lo que pagó la última vez. Y casi todo el mundo se equivoca. Ese número infla el costo, aplasta el margen que crees tener y, cuando llega el momento de decidir qué producto conviene empujar, te manda al que menos deja.
El promedio ponderado, en una división
El costo promedio ponderado es el total que llevas invertido en un producto dividido entre las piezas que tienes. Nada más. «Ponderado» sólo quiere decir que cada compra pesa según cuántas piezas trajo: veinte piezas a $200 mueven el promedio el doble que diez.
| Movimiento | Piezas | Costo unitario | Existencia | Promedio |
|---|---|---|---|---|
| Compra inicial | +10 | $200.00 | 10 | $200.00 |
| Compra al proveedor | +10 | $300.00 | 20 | $250.00 |
| Venta | −2 | $250.00 | 18 | $250.00 |
La segunda compra deja el promedio en $250: son $2,000 de la primera más $3,000 de la segunda, entre veinte piezas. Y aquí está lo importante: cuando vendes, ese costo se CONGELA. La venta sale a $250 y se queda a $250 para siempre, aunque mañana el proveedor te suba el precio a $400.
Por qué importa aunque vendas poco
Con el costo bien llevado, tres números que hoy son corazonadas se vuelven hechos:
- Tu margen por producto. Si la vendes en $520 con IVA incluido, tu ingreso son $448.28 y tu margen es (448.28 − 250) ÷ 448.28: 44.2 %. Con el costo de la última compra habrías calculado 33 %, y habrías dejado de empujar un producto que sí te deja.
- Lo que vale tu inventario. Dieciocho piezas a $250 son $4,500 parados en el estante. Ése es el número que va en tu balance y el que te dice cuánto dinero tienes dormido.
- Tu costo de ventas del mes. La suma de lo que costaron las piezas que salieron, no lo que gastaste en compras. Son cosas distintas y confundirlas es la manera más común de creer que un mes malo fue bueno.
Los tres errores que se ven todo el tiempo
Usar el costo de la última compra. Es el más común y el que más duele, porque los precios de proveedor suben más que bajan: te hace creer que ganas menos de lo que ganas y te empuja a subir precios que no hacía falta subir.
Sacar el promedio a mano cada tanto. Funciona hasta que se olvida una compra. Y se olvida: el promedio hay que recalcularlo en CADA entrada, no a fin de mes.
Mezclar el flete y el descuento. Si el proveedor te cobró $300 más $20 de flete, tu costo es $320. Si te dio 10 % de descuento por pronto pago, es $270. El costo es lo que la pieza te dejó en la mano, puesta en tu tienda.
Cómo se lleva sin volverse loco
Se puede a mano, con una libreta por producto: una columna de piezas, una de dinero invertido y el promedio como división de las dos. El problema no es la cuenta, es la disciplina — hay que anotar cada entrada el día que llega, y una tienda con trescientos SKU son trescientas libretas.
Arca lo hace en la entrada de mercancía: capturas cuántas piezas llegaron y a qué precio, y el promedio se recalcula solo. Cuando cobras, la venta se lleva ese costo congelado, y de ahí salen el margen del producto, el valor de tu inventario y tu costo de lo vendido del periodo, sin que tengas que sacar nada.